pues el seco alimento que comiste,
para su digestión requiere ayuda. 39

Abre tu mente a lo que te revelo
y guárdalo bien dentro; pues no hay ciencia
si lo que has aprendido no retienes. 42

Dos cosas intervienen en la esencia 43
de este gran sacrificio: una es la cosa
que se ofrece; y la otra el pacto mismo. 45

Esta segunda nunca se cancela
si no es cumplida; y con respecto a ella
antes te hablé con toda precisión: 48

por ello los hebreos precisaron
el seguir ofreciendo, aunque la ofrenda
se pudiera cambiar, como ya sabes. 51

La otra, que te mostré como materia,
bien puede ser de un modo que no hay yerro
si por otra materia se permuta. 54

Mas la carga no debe transmutarse
libremente, y precisa de la vuelta
de la llave amarilla y de la blanca; 57

y sabrás que los cambios nada valen,
si la cosa dejada en la cogida
como el cuatro en el seis no se contiene. 60

Y por ello a las cosas tan pesadas
que la balanza inclinan por sí mismas,
satisfacer no puede otra ninguna 63

No bromeen con el voto los mortales;
sed fieles; mas no hacerlos ciegamente,
como Jefté ofreciendo lo primero; 66

quien hubiera mejor dicho "Mal hice",
que hacer peor cumpliéndolo; y tan necio
podrás llamar al jefe de los griegos, 69

por quien lloró Ifigenia su belleza,
y con ella las necios y los sabios
que han escuchado de tal sacrificio. 72

Sed, cristianos, más firmes al moveros:
no seáis como pluma a cualquier soplo,

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