que al principio no pude soportarlo, 129
y por esto fui tardo en preguntarle.

CANTO IV

Entre dos platos, igualmente ricos
y distantes, por hambre moriría
un hombre libre sin probar bocado; 3

así un cordero en medio de la gula
de fieros lobos, por igual temiendo;
y así estaría un perro entre dos gamos: 6

No me reprocho, pues, si me callaba,
de igual modo suspenso entre dos dudas,
porque era necesario, ni me alabo. 9

Callé, pero pintado mi deseo
en la cara tenía, y mi pregunta,
era así más intensa que si hablase. 12

Hizo Beatriz lo mismo que Daniel 13
cuando aplacó a Nabucodonosor
la ira que le hizo cruel injustamente; 15

Y dijo: «Bien conozco que te atraen
uno y otro deseo, y preocupado
tú mismo no los dejas que se muestren. 18

Te dices: "Si perdura el buen deseo,
la violencia de otros, ¿por qué causa
del mérito recorta la medida?" 21

También te causa dudas el que el alma
parece que se vuelva a las estrellas,
siguiendo la doctrina de Platón. 24

Estas son las cuestiones que en tu velle 25
igualmente te pesan; pero antes
la que tiene mas hiel he de explicarte. 27

El serafín que a Dios más se aproxima, 28
Moisés, Samuel, y aquel de los dos Juanes
que tú prefieras, y también María, 30

no tienen su acomodo en otro cielo
que estas almas que ahora se mostraron,
ni más o menos años lo disfrutan; 33

273