Cierto es que, cual la forma no se pliega
a menudo a la idea del artista,
pues la materia es sorda a responderle, 129

así de este camino se separa
a veces la criatura, porque puede
torcer, así impulsada, hacia otra parte; 132

y cual fuego que cae desde una nube,
así el primer impulso, que desvían
falsos placeres, la abate por tierra. 135

Más no debe admirarte, si bien juzgo, 136
tu subida, que un río que bajara
de la cumbre del monte a la llanura. 138

Asombroso sería en ti si, a salvo
de impedimento, abajo te sentaras,
como en el fuego el aquietarse en tierra.» 141
Volvió su rostro entonces hacia el cielo.

CANTO II

Oh vosotros que en una barquichuela 1
deseosos de oír, seguís mi leño 2
que cantando navega hacia otras playas, 3

volved a contemplar vuestras riberas:
no os echéis al océano que acaso
si me perdéis, estaríais perdidos. 6

No fue surcada el agua que atravieso;
Minerva sopla, y condúceme Apolo
y nueve musas la Osa me señalan. 9

Vosotros, los que, pocos, os alzasteis
al angélico pan tempranamente
del cual aquí se vive sin saciarse, 12

podéis hacer entrar vuestro navío
en alto mar, si seguís tras mi estela
antes de que otra vez se calme el agua. 15

Los gloriosos que a Colcos arribaron
no se asombraron como haréis vosotros,
viendo a Jasón convertido en boyero. 18

La innata sed perpetua que tenía
de aquel reino deiforme, nos llevaba

265