así pues más cuidado en mi respuesta
pondré para que entienda aquel que llora,
e igual medida culpa y duelo tengan. 108

No sólo por efecto de las ruedas
que a cada ser a algún final dirigen
según les acompañen sus estrellas, 111

mas por largueza de gracia divina, 112
que en tan altos vapores hace lluvia,
que no pueden mirarlos nuestros ojos, 114

ese fue tal en su vida temprana 115
potencialmente, que cualquier virtud
maravilloso efecto en él hiciera. 117

Mas tanto más maligno y más silvestre,
inculto y mal sembrado se hace el campo,
cuanto más vigorosa tierra sea. 120

Le sostuve algún tiempo con mi rostro:
mostrándole mis ojos juveniles,
junto a mí le llevaba al buen camino. 123

Tan pronto como estuve en los umbrales
de mi segunda edad y cambié de vida,
de mí se separó y se entregó a otra. 126

Cuando de carne a espíritu subí,
y virtud y belleza me crecieron,
fui para él menos querida y grata; 129

y por errada senda volvió el paso,
imágenes de un bien siguiendo falsas,
que ninguna promesa entera cumplen. 132

No me valió impetrar inspiración,
con la cual en un sueño o de otros modos
lo llamase: ¡tan poco le importaron! 135

Tanto cayó que todas las razones
para su salvación no le bastaban,
salvo enseñarle el pueblo condenado. 138

Fui por ello a la entrada de los muertos,
y a aquel que le ha traído hasta aquí arriba, 141
le dirigí mis súplicas llorando.

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