a esa obra de arte, en la que inspira
nuevo espíritu, lleno de virtudes, 72

que lo que encuentra activo aquí reúne
en su sustancia, y hace un alma sola,
que vive y siente y a sí misma mira. 75

Y por que no te extrañen mis palabras
mira el calor del sol que se hace vino,
junto al humor que nace de las vidas. 78

Cuando más lino Laquesis no tiene, 79
se suelta de la carne, y virtualmente
lo divino y lo humano se lo lleva. 81

Ya enmudecidas sus otras potencias, 82
inteligencia, voluntad, memoria
en acto quedan mucho más agudas. 84

Sin detenerse, por sí misma cae
maravillosamente en una u otra orilla; 86
y de antemano sabe su camino. 87

En cuanto ese lugar la circunscribe, 88
la virtud formativa irradia en torno
del mismo modo que en los miembros vivos: 90

y como el aire, cuanto está muy húmedo,
por otro rayo que en él se refleja,
con diversos colores se engalana; 93

así el aire cercano se dispone,
y en esa misma forma que le imprime
virtualmente el alma allí parada; 96

Y después, a la llama semejante
que sigue al fuego al sitio donde vaya,
la nueva forma al espíritu sigue. 99

Y como aquí recibe su aparencia,
sombra se llama; y luego aquí organiza
cualquier sentido, incluso el de la vista. 102

Por esta causa hablamos y reímos;
y suspiros y lágrimas hacemos
que has podido sentir por la montaña. 105

Según que nos afligen los deseos
y los otros afectos, toma forma

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