porque el lugar donde a vivir fui puesto,
del bien, de día en día, se despoja,
y parece dispuesto a triste ruina.» 81

Y él: «Ánimo, pues veo al más culpable, 82
arrastrado a la cola de un caballo
hacia aquel valle donde no se purga. 84

La bestia a cada paso va más rauda,
siempre más, hasta que ella le golpea,
y deja el cuerpo vilmente deshecho. 87

No mucho han de rodar aquellas ruedas
-y miró al cielo- y claro habrá de serte
esto que más no puedo declararte. 90

Ahora quédate aquí, que es caro el tiempo
en este reino, y ya perdí bastante
caminando contigo paso a paso.» 93

Como al galope sale algunas veces
un jinete del grupo que cabalga,
por ganar honra en los primeros golpes, 96

con pasos aún mayores nos dejó;
y me quedé con esos dos que fueron
en el mundo tan grandes mariscales. 99

Y cuando estuvo ya tan adelante,
que mis ojos seguían tras de él,
como mi mente tras de sus palabras. 102

vi las ramas cargadas y frondosas
de otro manzano, no mucho más lejos
por haber sólo entonces hecho el giro 105

Vi gentes bajo aquel alzar las manos
y gritar no sé qué hacia la espesura,
como en vano anhelantes chiquitines 108

que piden, y a quien piden no responde,
mas por hacer sus ganas más agudas,
les muestra su deseo puesto en alto. 111

Luego se fueron ya desengañadas;
y nos aproximamos al gran árbol,
que tanto llanto y súplicas desdeña. 114

«Seguid andando y no os aproximéis:

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