una señal quitando de mi frente; 3

y a los que tienen ansias de justicia
llamó beatos, pero sus palabras
hasta el sitiunt, no más, lo proclamaron. 6

Y yo más leve que en los otros pasos
caminaba, tal que sin pena alguna
seguía a los espíritus veloces; 9

cuando Virgilio comenzó: «El Amor 10
prendido en la virtud, siempre a otro prende
con tal de que su llama manifieste; 12

desde el punto en que vino con nosotros
Juvenal hasta el limbo del infierno, 14
y cuánto te admiraba me dijera, 15

yo fui contigo tan benevolente
como nunca con alguien que no has visto,
y esta escalera me parece corta. 18

Pero dime, y perdona como amigo
si excesiva confianza alarga el freno,
y como amigo explícame la causa: 21

cómo pudo encontrar dentro de ti
un sitio la avaricia, junto a tanto
saber que por estudios poseías?» 24

A Estacio estas palabras le causaron
primero una sonrisa, luego dijo:
«Me prueba tu cariño lo que dices. 27

En verdad muchas veces pasan cosas
que dan materia falsa a nuestras dudas,
porque la causa cierta está escondida. 30

Tu pregunta me muestra que pensabas
que en la otra vida hubiera sido avaro,
acaso pues me viste en aquel círculo. 33

Sabe pues que alejado de avaricia
fui demasiado; y esta desmesura
miles de lunas castigada ha sido. 36

Y si el rumbo no hubiese enderezado,
al comprender allí donde escribías,
casi irritado con el ser del hombre, 39

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