Y yo que en estas penas he yacido
más de quinientos años, sólo ahora
anhelo libremente un mejor solio: 69

por eso el terremoto y los piadosos
espíritus oisteis, alabando
a aquel Señor, que pronto los reclame.» 72

Así nos dijo; y tal como disfruta
más del beber quien tiene sed más grande,
no podría explicar mi gran contento. 75

Y el sabio guía: «Ya comprendo ahora
la red que os prende y cómo deslazarla,
y por qué hay regocijos y temblores. 78

Ahora quién fuiste plázcate contarme,
y por qué tantos siglos has yacido
aquí, muéstramelo con tus palabras.» 81

«En la edad que el buen Tito, con la ayuda 82
del sumo rey, vengó los agujeros
de aquella sangre por Judas vendida, 84

con el nombre que más dura y más honra 85
vivía yo» -repuso aquel espíritu-
ya bastante famoso, mas sin fe. 87

Tan grande fue lo dulce de mi canto,
que, tolosano, a Roma me trajeron,
y merecí con mirto honrar mis sienes. 90

Por Estacio aún la gente me conoce:
canté de Tebas y del gran Aquiles;
mas quedó en el camino la segunda. 93

Semilla de mi ardor fueron las ascuas,
que me quemaron, de la llama santa
en que han sido encendidos más de miles; 96

de la Eneida te hablo, la cual madre
me fue, y me fue nodriza en la poesía:
sin ella no valdría ni un adarme. 99

Y por haber vivido cuando allí
vivió Virgilio, un sol consentiría
más del debido aún antes de marcharme.» 102

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