al loco Acán después nos referimos, 109
cómo robó el botín, tal que la ira
de Josué parece que aún le muerda. 111

A Safira acusamos y al marido; 112
de Eliodoro las coces alabamos; 113
y gira en todo el monte por su infamia. 114

Polinestor que mató a Polidoro; 115
y para terminar se grita: "Craso 116
di, ¿cómo sabe el oro, pues lo sabes?" 117

Así habla en alto el uno, en bajo el otro;
según la fuerza que nos espolea
a andar a paso lento o más ligero: 120

Mas proclamando la virtud diurna
no era el único; sólo que aquí cerca
la voz no levantaba ningún otro.» 123

Nos habíamos ya ido de su lado,
procurando avanzar en el camino
lo que nuestros recursos permitían, 126

cuando escuché, como si algo se hundiera,
temblar el monte, y me asaltó tal frío
como le asalta a aquel que va a la muerte. 129

De cierto no tembló tan fuerte Delos, 130
antes de que Latona hiciera el nido,
para alumbrar del cielo los dos ojos. 132

Luego un clamor se oyó por todas partes
tal, que el maestro se volvió hacia mí
«Mientras te guíe --dijo- no te asustes.» 135

Gloria in excelsis todos deo 136
decían, por lo que escuché, de cerca,
y pude comprender lo que gritaban. 138

Suspendidos e inmóviles estábamos,
igual que los pastores al oírlo,
hasta que terminó el temblor y el canto. 141

Luego seguimos nuestra santa ruta,
viendo yacer las sombras por la tierra,
vueltas de nuevo al llanto acostumbrado. 144

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