sobre nosotros se purga en tres círculos; 137
mas cómo tripartito se organiza, 138
para que tú lo encuentres, me lo callo.

CANTO XVIII

Había terminado sus razones
mi alto doctor, mirando atentamente
si en mis ojos mostraba mi contento; 3

y yo, a quien nueva sed atormentaba,
callaba, mas por dentro me decía:
«mi preguntar acaso le molesta». 6

Mas el padre veraz, que se dio cuenta
del medroso deseo que ocultaba
sin hablar, me alentó a que preguntase. 9

Y yo: «Maestro, mi visión se aviva
tanto en tu luz, que ya distingo claro
lo que tu ciencia abarca o me describe: 12

Y así te pido, caro y dulce padre,
me expliques ese Amor al que reduces
cualquiera bien obrar o su contrario.» 15

«Dirige -dijo- a mí las claras luces 16
del intelecto, y el error verás
de los ciegos que en guía se convierten. 18

El alma, que a amar presta fue creada,
se mueve a cualquier cosa que le place,
tan pronto del placer es puesta en acto. 21

La percepción, de seres verdaderos
saca la imagen que despliega dentro,
e impulsa al alma a que se vuelva a ésta; 24

y si, vuelta hacia ella, se doblega,
Amor se llama ese doblegarniento,
que por gozar de nuevo entra en vosotros. 27

Y, como el fuego a lo alto se dirige,
porque su forma a subir fue creada
donde más se conserva en su materia, 30

presa el alma se entrega así al deseo,
impulso espiritual, y no reposa
hasta que goza de la cosa amada. 33

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