«¿Quién es, de quien no puedo, dulce padre,
la vista resguardar, por más que hago,
y parece venir hacia nosotros?» 27

«Si celestial familia aún te deslumbra
-respondió-- no te asombres: mensajero
es que viene a invitar a que subamos. 30

Dentro de poco el mirar estas cosas
no será grave, mas será gozoso
cuanto natura dispuso que sientas.» 33

Cuando cerca del ángel estuvimos
«Entrad aquí -nos dijo dulcemente-
donde hay una escalera menos dura.» 36

Subíamos, dejando el sitio aquel
y cantar "Beati misericordes" 38
escuchamos, y "Goza tú que vences" 39

Mi maestro y yo solos caminábamos
hacia la altura; y yo al andar pensaba
sacar de su palabra algún provecho; 42

y a él me dirigí y le pregunté:
«¿Qué ha querido decir el de Romaña. 44
con bienes que no admiten compañía?» 45

Y él contestó: «De su mayor defecto
conoce el daño, así que no te admires
si es reprendido por que más no llore. 48

Porque si vuestro anhelo se dirige
a lo que compartido disminuye,
hace la envidia que suspire el fuelle. 51

Mas si el amor de la esfera suprema
los deseos volviera hacia lo alto,
tal temor no tendría vuestro pecho; 54

pues, cuanto más allí se dice "nuestro",
tanto del bien disfruta cada uno,
y más amor aún arde en ese claustro.» 57

«Estoy de estar contento más ayuno
-dije- que si no hubiera preguntado,
y aún más dudas me asaltan en la mente. 60

¿Cómo puede algún bien, distribuido

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