Él sabía que, aun mudo, deseaba
hablarle; y no esperando mi pregunta,
él me dijo: «Habla breve y claramente.» 78

Virgilio caminaba por la parte 79
de la cornisa en que caer se puede,
pues ninguna baranda la rodea; 81

por la otra parte estaban las devotas
sombras, que por su horrible cosedura
lloraban y mojaban sus mejillas. 84

Me volví a ellas y: «Oh, gentes confiadas
-yo comencé-- de ver la luz suprema
que vuestro desear sólo procura, 87

así pronto la gracia os vuelva limpia
vuestra conciencia, tal que claramente
por ella baje de la mente el río, 90

decidme, pues será grato y amable,
si hay un alma latina entre vosotros,
que acaso útil le sea el conocerla.» 93

«Oh hermano todos somos ciudadanos
de una Ciudad auténtica; tú dices 95
que viviese en Italia peregrina.» 96

Esto creí escuchar como respuesta
un poco más allá de donde estaba,
por lo que procuré seguir oyendo. 99

Entre otras vi a una sombra que en su aspecto
esperaba; y si alguno dice "¿Cómo?",
alzaba la barbilla como un ciego. 102

«Alma que por subir te estás domando,
si eres -le dije ~ me respondiste,
haz que conozca tu nombre o tu patria.» 105

«Yo fui Sienesa -repuso-- y con estos 106
otros enmiendo aquí la mala vida,
pidiendo a Aquél que nos conceda el verle. 108

No fui sabia, aunque Sapia me llamaron,
y fui con las desgracias de los otros
aún más feliz que con las dichas mías. 111

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