Para ellas y nosotros buen camino
pidiendo andaban esas sombras, bajo
un peso igual al que a veces se sueña, 27

angustiadas en formas desiguales
y en la primera cornisa cansadas,
purgando las calígines del mundo. 30

Si allí bien piden siempre por nosotros,
¿aquí qué hacer y qué pedir podrían
los que en Dios han echado sus raíces? 33

Debemos ayudarles a lavarse
las manchas, tal que puros y ligeros
puedan ganar las estrelladas ruedas. 36

«Ah, la justicia y la Piedad os libren
pronto, tal que podáis mover las alas,
que os conduzcan según vuestros deseos: 39

mostradnos por qué parte a la escalera
más rápido se va; y, si hay más caminos,
enseñadnos aquel menos pendiente; 42

pues a quien me acompaña, por la carga
de la carne de Adán con que se viste,
contra su voluntad, subir le cuesta.» 45

Las palabras que respondieron a éstas
que había dicho aquel que yo seguía, 47
de quién vinieran no lo supe; pero 48

dijeron: «Por la orilla a la derecha
veniros, y hallaremos algún paso
que lo pueda subir un hombre vivo. 51

Y si no fuese un estorbo la piedra
que mi cerviz soberbia doma, y tengo
por esto que llevar el rostro gacho, 54

a aquel que vive aún y no se nombra,
miraría por ver si lo conozco,
para hacer que este peso compadezca. 57

Latino fui, de un gran toscano hijo: 58
Giuglielrno Aldobrandeschi fue mi padre;
no sé si conocéis el nombre suyo. 60

La sangre antigua y las gloriosas obras

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