antes en el abrirla que en cerrarla,
mientras la gente en tierra se prosterne.» 129

Después empujó la puerta sagrada,
diciéndonos: «Entrad, pero os advierto
que vuelve afuera aquel que atrás mirase.» 132

Y al girar en sus goznes las esquinas
de aquellas sacras puertas, que de fuertes
y sonoros metales están hechas, 135

no rechinó ni se mostró tan dura
Tarpeya, cuando al bueno de Metelo
la arrebataron, y quedó arruinada. 138

Yo me volví con el sonar primero,
y Te Deum Laudamus parecía 140
escucharse en la voz y en dulces sones. 141

Tal imagen al punto me venía
de lo que oía, como la que suele
cuando cantar con órgano se escucha; 144
que ahora no, que ahora sí, se entiende el texto.

CANTO X

Y al cruzar el umbral de aquella puerta
que el mal amor del alma hace tan rara,
pues que finge derecho el mal camino, 3

resonando sentí que la cerraban;
y si la vista hubiese vuelto a ella,
¿con qué excusara falta semejante? 6

Ascendimos por una piedra hendida,
que se movía de uno y de otro lado
como la ola que huye y se aleja. 9

«Aquí es preciso usar de la destreza
-dijo mi guía- y que nos acerquemos
aquí y allá del lado que se aparta.» 12

Y esto nos hizo retardar el paso,
tanto que antes el resto de la luna
volvió a su lecho para cobijarse, 15

que aquel desfiladero abandonásemos; 16
mas al estar ya libres y a lo abierto,
donde el monte hacia atrás se replegaba, 18

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