fresca esmeralda al punto en que se quiebra, 75

por las hierbas y flores de aquel valle,
sus colores serían derrotados,
como el mayor derrota al más pequeño. 78

No pintó solamente alll natura,
mas con la suavidad de mil olores,
incógnito, indistinto, uno creaba. 81

Salve Regina, sobre hierba y flores 82
sentadas, vi a unas almas que cantaban,
que no vimos por fuera de aquel valle. 84

«Antes que el poco sol vuelva a su nido
-comenzó nuestro guta el Mantuano-
no pretendáis que entre esos os conduzca. 87

Mejor desde esta loma las acciones
y los rostros veréis de cada uno,
que mezclados con ellos allá abajo. 90

Quien más alto se sienta y que parece 91
desatender aquello que debiera,
y no mueve la boca con los otros, 93

Rodolfo fue, que pudo, con su imperio,
sanar las plagas que han matado a Italia,
y así tarde el remedio de otros llega. 96

Aquel que le consuela con la vista, 97
rigió la tierra donde el agua nace
que al Albia el Molda, el Albia al mar se lleva. 99

Otocar se llamó, y desde la infancia
fue mejor que el barbudo Wenceslao,
su hijo que lujuria y ocio pace. 102

Y aquel chatito que charla muy junto 103
con aquel de un aspecto tan benigno, 104
murió escapando y desflorando el lirio: 105

¡Ved allí cómo el pecho se golpea!
Mirad al otro que ha hecho a su mano
de su mejilla, suspirando, lecho. 108

Del mal de Francia son el padre y suegro: 109
saben su villa sucia y enviciada;
de esto viene el dolor que les lancea. 111

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