que de tus ruegos me hagas cortesía
en Fano, y que por mi bien se suplique,
y las graves ofensas purgar pueda. 72

Allí nací, mas los profundos huecos
por los que huyó la sangre en que vivía,
en tierras de Antenor me fueron hechos, 75

donde estar confiaba más seguro:
que lo mandó el de Este, pues me odiaba 77
más de lo que el derecho lo permite. 78

Pero si hacia la Mira hubiese huido, 79
cuando fui sorprendido en Oriaco,
aun estaría donde se respira. 81

Corrí al pantano, donde cieno y cañas
estorbaron mi paso y me caí;
y vi mi sangre en tierra hacer un lago.» 84

Luego otro dijo: «¡Ay, así el deseo 85
se cumpla que te trae a esta montaña,
con piedad bondadosa ayuda al mío! 87

Yo nací en Montefeltro, soy Bonconte;
Giovanna y los demás no me recuerdan, 89
y sigo a estos con la frente gacha.» 90

Y le dije: «¿qué fuerza o qué aventura
de Campaldino te llevó tan lejos
que tu sepulcro nunca se ha encontrado?» 93

«Oh -me repuso-, al pie del Casentino 94
un agua corre que se llama Arquiano,
nace en los Apeninos, sobre el Ermo. 96

Donde su nombre ya no necesita, 97
llegué con una herida en la garganta,
huyendo a pie y ensangrentando el llano. 99

Allí perdí la vista, y mi palabra
terminó con el nombre de María,
y allí al caer mi carne quedó sola. 102

Te diré la verdad y tú a los vivos:
un ángel me cogió, y el del Infierno
gritaba: «Oh tú, el del Cielo, ¿por qué quieres 105

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