que el cuerpo de éste es carne verdadera. 33

Si al contemplar su sombra se pararon,
como yo creo, baste la respuesta:
hacedle honor, que acaso os aproveche.» 36

Tan rápidos vapores encendidos
no vi rasgar el cielo en plena noche,
ni las nubes de agosto en el ocaso, 39

como aquellos a lo alto se volvieron,
y junto a los demás dieron la vuelta,
como un tropel sin freno hacia nosotros. 42

«Mucha es la gente que a nosotros viene,
y te quieren rogar --dijo el poeta-:
mas sigue andando, y caminando escucha.» 45

«Oh alma que caminas con aquellos
miembros con que naciste, a ser dichoso,
-se acercaban gritando- aquieta el paso. 48

Mira si a alguno de nosotros viste,
para que de él allí noticias lleves:
¡Ah!, ¿por qué sigues? ¡Ah!, ¿por qué no paras? 51

Todos muertos violentamente fuimos,
y hasta el último instante pecadores;
la luz del cielo entonces nos dio juicio 54

y, arrepentidos, perdonando, fuera 55
salimos de la vida en paz con Dios,
y el deseo de verle nos aflige.» 57

Y yo: «Por más que mire vuestros rostros
no os reconozco: mas si deseáis
algo que pueda hacer, buenos espíritus, 60

decidmelo y lo haré, por esa paz
que, detrás de los pasos de mi guía,
de mundo en mundo buscar se me hace.» 63

Y uno repuso: «Todos nos fiamos 64
de tus bondades sin que nos lo jures,
si es que tu voluntad no es impedida. 66

Por lo que yo que hablé antes que los otros,
te ruego, que si ves esa comarca
que está entre la Romaña y la de Carlos, 69

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