que lleva la luz arriba y abajo, 63

verías al Zodiaco enrojecido
girar aún más cercano de las Osas,
si no saliera del camino usado. 66

Cómo pueda ocurrir, pensarlo puedes
si atentamente observas que Sión
en la tierra se opone a esta montaña; 69

un horizonte mismo tienen ambas
y hemisferios diversos; y el camino
que mal supiera recorrer Faetonte, 72

podrás ver cómo en ésta va por uno,
y por aquella por el otro lado,
si lo ves claro con la inteligencia.» 75

«Cierto maestro -dije- que hasta ahora
no i claro, como lo discierno,
allí donde mi ingenio me faltaba, 78

que la mitad del cielo que alto gira,
que se llama Ecuador en algún arte, 80
y entre sol y entre invierno se halla siempre, 81

por la causa que dices, dista tanto
respecto al Septentrión, cuanto en Judea
lo contemplaban en la parte cálida. 84

Mas sabría gustoso, si quisieras,
cuánto habremos de andar; pues sube el monte
más de lo que subir pueden mis ojos.» 87

Y él me dijo: «Este monte es de tal modo,
que siempre pesa al comenzar abajo;
y cuando más se sube, menos daña. 90

Y así cuando le sientas tan suave,
que te haga caminar ya tan ligero
como nave que empuja la corriente, 93

habrás llegado al fin de este sendero:
reposar allí espera tu fatiga.
Más no respondo, y esto lo sé cierto.» 96

Y después de decir estas palabras,
oímos una voz cercana: «¡Acaso
necesites sentarte mucho antes!» 99

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