Él llora aquí el dinero del francés: 115
"Yo vi -podrás decir- a aquel de Duera,
donde frescos están los pecadores." 117

Si fuera preguntado "¿y esos otros?",
tienes al lado a aquel de Beccaría, 119
del cual segó Florencia la garganta. 120

Gianni de Soldanier creo que está 121
allá con Ganelón y Teobaldelo, 122
que abrió Faenza mientras que dormía.» 123

Nos habíamos de éstos alejado,
cuando vi a dos helados en un hoyo,
y una cabeza de otra era sombrero; 126

y como el pan con hambre se devora,
así el de arriba le mordía al otro
donde se juntan nuca con cerebro. 129

No de otra forma Tideo roía
la sien a Menalipo por despecho, 131
que aquél el cráneo y las restantes cosas. 132

«Oh tú, que muestras por tan brutal signo
un odio tal por quien así devoras,
dime el porqué -le dije- de ese trato, 135

que si tú con razón te quejas de él,
sabiendo quiénes sois, y su pecado,
aún en el mundo pueda yo vengarte, 138
si no se seca aquella con la que hablo.»

CANTO XXXIII

De la feroz comida alzó la boca
el pecador, limpiándola en los pelos
de la cabeza que detrás roía. 3

Luego empezó: «Tú quieres que renueve
el amargo dolor que me atenaza
sólo al pensarlo, antes que de ello hable. 6

Mas si han de ser simiente mis palabras
que dé frutos de infamia a este traidor
que muerdo, al par verás que lloro y hablo. 9

Ignoro yo quién seas y en qué forma
has llegado hasta aquí, mas de Florencia

122