que mezclados tenían sus cabellos. 42

«Decidme, los que así apretáis los pechos
-les dije- ¿Quiénes sois?» Y el cuello irguieron;
y al alzar la cabeza, chorrearon 45

sus ojos, que antes eran sólo blandos
por dentro, hasta los labios, y ató el hielo
las lágrimas entre ellos, encerrándolos. 48

Leño con leño grapa nunca une
tan fuerte; por lo que, como dos chivos,
los dos se golpearon iracundos. 51

Y uno, que sin orejas se encontraba
por la friura, con el rostro gacho,
dijo: «¿Por qué nos miras de ese modo? 54

Si saber quieres quién son estos dos,
el valle en que el Bisenzo se derrama
fue de Alberto, su padre, y de estos hijos. 57

De igual cuerpo salieron; y en Caína
podrás buscar, y no encontrarás sombra
más digna de estar puesta en este hielo; 60

no aquel a quien rompiera pecho y sombra, 61
por la mano de Arturo, un solo golpe;
no Focaccia; y no éste, que me tapa 63

con la cabeza y no me deja ver,
y fue llamado Sassol Mascheroni: 65
si eres toscano bien sabrás quién fue. 66

Y porque en más sermones no me metas,
sabe que fui Camincion dei Pazzi; 68
y espero que Carlino me haga bueno.» 69

Luego yo vi mil rostros por el frío 70
amoratados, y terror me viene,
y siempre me vendrá de aquellos hielos. 72

Y mientras que hacia el centro caminábamos,
en el que toda gravedad se aúna,
y yo en la eterna lobreguez temblaba, 75

si el azar o el destino o Dios lo quiso,
no sé; mas paseando entre cabezas,
golpeé con el pie el rostro de una. 78

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