por ganarse a la reina de las yeguas,
falsificar en sí a Buoso Donati, 44
testando y dando norma al testamente.» 45

Y cuando ya se fueron los rabiosos,
sobre los cuales puse yo la vista,
la volví por mirar a otros malditos. 48

Vi a uno que un laúd parecería
si le hubieran cortado por las ingles
del sitio donde el hombre se bifurca. 51

La grave hidropesía, que deforma
los miembros con humores retenidos,
no casado la cara con el vientre, 54

le obliga a que los labios tenga abiertos,
tal como a causa de la sed el hético,
que uno al mentón, y el otro lleva arriba. 57

«Ah vosotros que andáis sin pena alguna,
y yo no sé por qué, en el mundo bajo
-él nos dijo-, mirad y estad atentos 60

a la miseria de maese Adamo: 61
mientras viví yo tuve cuanto quise,
y una gota de agua, ¡ay triste!, ansío. 63

Los arroyuelos que en las verdes lomas
de Casentino bajan hasta el Arno,
y hacen sus cauces fríos y apacibles, 66

siempre tengo delante, y no es en vano;
porque su imagen aún más me reseca
que el mal con que mi rostro se descarna. 69

La rígida justicia que me hiere
se sirve del lugar en que pequé
para que ponga en fuga más suspiros. 72

Está Romena allí, donde hice falsa
la aleación sigilada del Bautista,
por lo que el cuerpo quemado dejé. 75

Pero si viese aquí el ánima triste
de Guido o de Alejandro o de su hermano, 77
Fuente Branda, por verlos, no cambiase. 78

Una ya dentro está, si las rabiosas

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