-repuso uno- púsome en el fuego,
pero no me condena aquella muerte. 111

Verdad es que le dije bromeando:
"Yo sabré alzarme en vuelo por el aire"
y aquél, que era curioso a insensato, 114

quiso que le enseñase el arte; y sólo
porque no le hice Dédalo, me hizo
arder así como lo hizo su hijo. 117

Mas en la última bolsa de las diez,
por la alquimia que yo en el mundo usaba,
me echó Minos, que nunca se equivoca.» 120

Y yo dije al maestro: «tHa habido nunca
gente tan vana como la sienesa?
cierto, ni la francesa llega a tanto.» 123

Como el otro leproso me escuchara,
repuso a mis palabras: «Quita a Stricca, 125
que supo hacer tan moderados gastos; 126

y a Niccolò, que el uso dispendioso
del clavo descubrió antes que ninguno,
en el huerto en que tal simiento crece; 129

y quita la pandilla en que ha gastado
Caccia d'Ascian la viña y el gran bosque,
y el Abbagliato ha perdido su juicio. 132

Mas por que sepas quién es quien te sigue
contra el sienés, en mí la vista fija,
que mi semblante habrá de responderte: 135

verás que soy la sombra de Capoccio, 136
que falseé metales con la alquimia;
y debes recordar, si bien te miro, 138
que por naturaleza fui una mona.»

CANTO XXX

Cuando Juno por causa de Semele 1
odio tenia a la estirpe tebana,
como lo demostró en tantos momentos, 3

Atamante volvióse tan demente, 4
que, viendo a su mujer con los dos hijos
que en cada mano a uno conducía, 6

110