Conversamos así hasta el primer sitio
que desde el risco el otro valle muestra,
si hubiese allí más luz, todo hasta el fondo. 39

Cuando estuvimos ya en el postrer claustro
de Malasbolsas, y que sus profesos
a nuestra vista aparecer podían, 42

lamentos saeteáronme diversos,
que herrados de piedad dardos tenían;
y me tapé por ello los oídos. 45

Como el dolor, si con los hospitales
de Valdiquiana entre junio y septiembre,
los males de Maremma y de Cerdeña, 48

en una fosa juntos estuvieran,
tal era aquí; y tal hedor desprendía,
como suele venir de miembros muertos. 51

Descendimos por la última ribera
del largo escollo, a la siniestra mano;
y entonces pude ver más claramente 54

allí hacia el fondo, donde la ministra
del alto Sir, infafble justicia,
castiga al falseador que aquí condena. 57

Yo no creo que ver mayor tristeza
en Egina pudiera el pueblo enfermo, 59
cuando se llenó el aire de ponzoña, 60

pues, hasta el gusanillo, perecieron
los animales; y la antigua gente,
según que los poeta aseguran, 63

se engendró de la estirpe de la hormiga;
como era viendo por el valle oscuro
languidecer las almas a montones. 66

Cuál sobre el vientre y cuál sobre la espalda,
yacía uno del otro, y como a gatas,
por el triste sendero caminaban. 69

Muy lentamente, sin hablar, marchábamos,
mirando y escuchando a los enfermos,
que levantar sus cuerpos no podían. 72

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