y dijo: «Oh tú a quien culpa no condena
y a quien yo he visto en la tierra latina,
si mucha semejanza no me engaña, 72

acuérdate de Pier de Medicina, 73
si es que vuelves a ver el dulce llano,
que de Vercelli a Marcabó desciende. 75

Y haz saber a los dos grandes de Fano, 76
a maese Guido y a maese Angiolello,
que, si no es vana aquí la profecía, 78

arrojados serán de su bajel,
y agarrotados cerca de Cattolica,
por traición de tirano fementido. 81

Entre la isla de Chipre y de Mallorca
no vio nunca Neptuno tal engaño,
no de piratas, no de gente argólica. 84

Aquel traidor que ve con sólo uno,
y manda en el país que uno a mi lado
quisiera estar ayuno de haber visto, 87

ha de hacerles venir a una entrevista;
luego hará tal, que al viento de Focara
no necesitarán preces ni votos.» 90

Y yo le dije: «Muéstrame y declara,
si quieres que yo lleve tus noticias,
quién es el de visita tan amarga.» 93

Puso entonces la mano en la mejilla
de un compañero, y abrióle la boca,
gritando: «Es éste, pero ya no habla; 96

éste, exiliado, sembraba la duda, 97
diciendo a César que el que está ya listo
siempre con daño el esperar soporta.» 99

¡Oh cuán acobardado parecía,
con la lengua cortada en la garganta,
Curión que en el hablar fue tan osado! 102

Y uno, con una y otra mano mochas,
que alzaba al aire oscuro los muñones,
tal que la sangre le ensuciaba el rostro, 105

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