El Bhagavad Gita




26. ¡Oh Arjuna! Cualquier cosa que tome existencia en este mundo, ya sea inmóvil o
capacitado de movimiento, has de saber que es el resultado de la unión del Campo y
del conocedor del Campo.

27. Aquél que reconoce en todo cuanto sus ojos ven al Inmutable Señor de todas las
cosas, reconoce lo único inmortal en el Campo mortal. Éste conoce la Verdad.

28. Quién reconoce como idénticos al Dios existente en sí mismo y al Dios que late en
todo lo creado, no hiere a otros, porque en ellos se ve a sí mismo, y de este modo,
con seguridad alcanza la Meta Suprema.

29. Aquél que reconoce que es tan sólo la naturaleza la que realiza todas las acciones
que se realizan por doquier, en este mundo cambiante, mientras que el Espíritu me-
ramente observa su trabajo, éste en verdad discrimina con acierto.

30. Cuando un hombre puede ver que toda la infinita variedad de seres es una manifes-
tación del Uno, y que todos son uno en El, éste se hace Uno con Brahman.

31. Carente de principio y libre de la naturaleza cambiante, al igual que imperecedero,
es el Espíritu Supremo; aunque Él mora dentro de este cuerpo, no interviene en las
acciones del cuerpo y libre está de las imperfecciones de cualquier acción.

32. Del mismo modo que el Éter omnipresente es inafectable, por ser de naturaleza in-
tangible, igualmente el Espíritu que habita en la materia permanece puro, estando
fuera del alcance de la materia.

33. Del mismo modo que el sol proyecta su luz sobre todas las cosas de este mundo,
igualmente el Señor del Campo llena con su Luz todas las cosas del Campo.




Consiste básicamente en frecuentar regularmente la compañía de los santos (devotos del Señor), que
diariamente se reúnen a cantar las glorias del Señor, discursando entre ellos acerca de los avances experi-
mentados en el camino interior de la perfección y acerca de su devoción y agradecimiento hacia su Guru o
Guía Espiritual que les inició en la experiencia directa de la Perfección.




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