El Bhagavad Gita




se cita también bajo el nombre de Soma. Son unas aguas que caen de la base del cere-
bro hacia nuestra garganta y se pueden tragar materialmente, siendo la más física de
las cuatro manifestaciones (Verbo, Luz, Música y Néctar). Es el responsable del mante-
nimiento de nuestro cuerpo, de nuestra salud y fuerza muscular, pero su efecto primor-
dial es el éxtasis de gozo que produce, transportando la conciencia al estado de Anand
(Dicha Suprema). Tiene diversidad de sabores y produce sensaciones de aromas dife-
rentes. No obstante, el Néctar es una experiencia puramente espiritual, que nada tiene
que ver con el mundo físico que conocemos a través de nuestros sentidos externos.
Estas cuatro manifestaciones interiores son la Forma Inmanifiesta del Maestro
Perfecto o Guru, cuyo principal mandamiento para su discípulo es que medite constan-
temente, concentrando su mente en ese Santo Nombre que Él le ha revelado, a través
del cual obtendrá la liberación. Pues, siendo la Perfección misma, por contacto conti-
nuo con él, nos elevará inevitablemente hacia la Perfección.
Así pues, el Maestro Perfecto muestra prácticamente el modo natural de experi-
mentar sus cuatro manifestaciones dentro de cada ser humano a través de la meditación
en esa experiencia interior, a la que siempre tenemos acceso una vez que el Maestro
«ha abierto la puerta».
Esta «puerta» comienza a abrirse en la vida de un sincero buscador, cuando éste
acude a escuchar Satsang (etimológicamente: compañía de la Verdad. Sat = Verdad;
Sang = compañía), lo cual sucede, no únicamente por propia decisión, sino que en rea-
lidad es conducido allí por la invisible mano y la voluntad del Maestro Perfecto; atraí-
do por El en un acto de Su Infinito Amor.
Satsang es estar en la compañía de los devotos del Maestro (en la compañía de los
Santos), y en su forma o aspecto meramente externo, Satsang es simplemente un discur-
so espiritual sobre la experiencia del Conocimiento, ya sea compartido entre el Maestro
y sus discípulos, bien entre los mismos devotos; siendo éstos en realidad instrumentos
del Maestro Perfecto. Mas este discurso espiritual oculta una real experiencia del Co-
nocimiento, a la cual se puede conectar el neófito que tiene «oídos para oír», es decir,
el que sin oponer a lo que escucha la resistencia de sus conceptos establecidos y sin
reparar en las formas y los aspectos exteriores, se abre a lo que allí está sucediendo.
Con tan sólo abrirse a satsang y estar en con compañía de los devotos, el neófito
puede empezar a experimentar, poco a poco, como «algo» dentro de él, se abre natu-
ralmente a esa experiencia, produciendo una estable dicha en su estado de ánimo, y en
su relación con lo que le rodea.
De esta circunstancia surge un espontáneo deseo de agradecimiento que le invita a
ofrecer sus servicios desinteresadamente. Motivado únicamente por el amor que le ins-




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