El Bhagavad Gita




24. Pues al verte alzándote por los cielos y resplandeciente, con tal variedad de matices
y colores, al contemplar tus bocas desmesuradamente abiertas y tus enormes ojos
fulgurantes, mi alma se estremece, oh Vishnú, y pierdo mi armonía y mis fuerzas,
sintiéndome desfallecer.

25. Mirando tus enormes mandíbulas armadas de dientes amenazadores y ardientes,
como el fuego devorador del fin del mundo, mi ánimo desfallece y la dicha me
abandona. ¿Dónde estoy?, ¿dónde me refugio? ¡Apiádate de mí, oh Señor de los
dioses, Refugio Supremo del débil y desamparado!

26. Todos los hijos de Dhritarashtra, unidos a una pléyade de príncipes y señores de la
tierra, además de Bhishma y Drona, y el gran Karna, junto con los más grandes
guerreros de estas regiones.

27. Todos se abalanzan atropelladamente para prccipitarse dentro de tus horripilantes
bocas, dotadas de dientes aterradores; tales, que los infelices que quedan atrapados
entre ellos son triturados hasta reducirse a polvo sus cabezas.

28. Como caudalosos ríos que, en arrebatada corriente, se abalanzaran con tremendo
estruendo hacia el océano, así, todos estos héroes de nuestro mundo mortal se pre-
cipitan en tropel cayendo dentro del abismo de tus bocas llameantes.

29. De igual modo que un enjambre de polillas arrojándose en raudo vuelo hacia la
lumbre de una hoguera, para encontrar allí su muerte segura, del mismo modo estos
hombres se precipitan raudos entrando en tu fuego; con ímpetu se arrojan hacia su
propia destrucción.

30. Tus lenguas flamígeras saliendo de tus bocas devoran todos los mundos. El universo
entero se llena con tu esplendor, pero ¡terriblemente abrasador es el fuego de tu glo-
ria!

31. Por favor, manifiéstate ante mí, dime quién eres Tú, que con tan aterradora forma te
presentas ante mí. ¡Ten piedad de mí! Yo te adoro como el Dios Supremo, y anhelo
conocerte, mas no logro entender tu misteriosa forma de obrar.




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