El Bhagavad Gita




vital de tus innumerables cuerpos. Me resulta imposible ver tu principio, tu medio o
tu fin, ¡oh Señor de todas las especies, Dios de la Forma Infinita!

17. Puedo ver el infinito resplandor de una divinidad de belleza extremada que ilumina
el universo entero: ¡oh, eres Tú! Llevas tu corona, el cetro y el círculo. ¡Qué difícil
es verte! Cual ingente masa de luz, desprendiendo vivísimos fulgores por doquier,
no puedo abarcar tu inmensidad ni resistir la brillantez de tu luz, pues resplandeces
como el fuego ígneo, como el sol radiante.

18. Tú eres el Inmortal, la Meta Suprema del Conocimiento, Creador, Preservador y
Destructor de todo el universo, el eterno guardián de la ley de la justicia, el Espíritu
que estaba al principio y que, siendo imperecedero, aún Es.

19. No tienes principio, ni medio, ni fin. Contemplo el poder infinito de tus incontables
brazos. Tus ojos son el sol y la luna, y tu cara contemplo cual llameante fuego de
sacrificio, dando luz y vida al universo entero, en el fulgor de una inmensa ofrenda.

20. Llenos están el cielo y la tierra de tu Espíritu, al igual que todas las regiones del es-
pacio infinito, y ante la maravillosa visión de tu temible majestad, los tres mundos
tiemblan.

21. Pues hacia Ti se dirigen las legiones de los dioses adorándote y alabándote, con las
manos unidas en maravilla y asombro. "¡Salve!", exclaman a coro las multitudes de
sabios y santos glorificándote con sublimes cantos.

22. Los Rudras de la destrucción, los Adityas del sol, los Vasus de fuego y los Sadhyas
de las plegarias. Los dioses menores, los Visves, dioses dévicos, los dos Ashvins,
aurigas celestiales, los Maruts, dioses de los vientos y tempestades, y los Ushma-
pas, espíritus de los antepasados; así como los Gandharvas, coros celestiales, los
Yakshas, guardianes de las riquezas, los Asuras, demonios del infierno, y los
Sidhas, quienes alcanzaron la perfección en la tierra: Todos ellos te contemplan ma-
ravillados, absorbidos en éxtasis.

23. Pero los mundos, contemplando tu monstruosa forma aterrorizante, con tantas bocas
y ojos, con tantas barrigas, muslos, y pies, aterrorizados por tus terribles dientes,
tiemblan de miedo, e igual me ocurre a mí.




76

76