El Bhagavad Gita




30. Incluso el pecador más depravado, si me adora con toda su alma, con toda su mente,
y con todas sus fuerzas, ha de ser considerado como un justo obrador del bien; pues
su voluntad ha escogido el camino correcto.

31. Y pronto se purificará y alcanzará la paz eterna. De este modo Yo prometo que
aquél que en verdad me ama, no perecerá.

32. Porque aquéllos que buscan en Mí su refugio, sin importar lo débiles o pecadores
que sean, sean mujeres, o Vaisyas, o Sudras, con seguridad todos ellos conocerán el
Camino Supremo.

33. ¡Con cuánta mayor razón no lo han de lograr los santos Brahmanes y los nobles
santos que en verdad me aman! Ya que has venido a este transitorio mundo de
amargura, ¡ámame, oh Arjuna!

34. Entrégame tu mente y entrégame tu corazón, dedícame tus ofrendas y también tu
adoración. De este modo, uniendo tu alma a Mí, considerándome como lo principal
en tu vida, tu Meta Suprema, en verdad vendrás a Mí.




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