El Bhagavad Gita




ARJUNA:

33. Siendo la mente tan voluble e incontenible, debido a su actividad sin descanso, yo
no puedo encontrar paz. Tú me has hablado del Yoga, de la constante Unidad, pero
Krishna, la mente es inconstante.

34. ¡Oh Krishna!, la mente nunca se para, impetuosa, autodecidida, difícil de domar.
Tomar control sobre mi mente me parece tan difícil como apaciguar los poderosos
vientos.



KRISHNA:

35. ¡Oh, Arjuna! Con certeza la mente es inagotable, es difícil de contener. Pero me-
diante tu práctica constante te puedes liberar de las pasiones, después de lo cual,
con toda certeza la mente puede ser controlada.

36. Mientras la mente no está en armonía, esta comunión divina es muy difícil de alcan-
zar. Pero aquel hombre que ha recibido el Conocimiento y lo practica con regulari-
dad y determinación, logra controlar su mente y alcanzar la Unidad.



ARJUNA:

37. ¡Oh Krishna! Y si un hombre lo intenta firmemente y no logra alcanzar la meta del
Yoga, debido a que no recibió el Conocimiento, pero, no obstante, este hombre tie-
ne fe, ¿qué final le esperaría a un hombre tal?

38. Privado del cielo y de la tierra, vagabundo en medio de los vientos sin rumbo, ¿se
perdería acaso, igual que una nube se disipa en el aire, por no haber encontrado el
camino de Dios?

39. Aclara mi mente confusa, oh Krishna, apartando con tu luz la oscuridad de mi igno-
rancia. Se Tú mi Guía ¿Quién si no podría resolver mi duda?




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