El Bhagavad Gita




23. Pero aquél que antes de abandonar este mundo, estando aún en este cuerpo físico,
consigue superar los impulsos del deseo y la pasión: éste hombre es un auténtico
Yogui y su dicha es permanente.

24. Una vez que le ha sido revelada la Luz interior, su alegría y su dicha provienen de su
interior. Con seguridad este Yogui alcanza el Nirvana, y haciéndose uno con Dios,
en él ha de morar para siempre.

25. Aquellos santos ya libres de pecado, cuyas almas han superado toda duda y se en-
cuentran en armonía, pronto alcanzan el Nirvana; y su gozo es tal, que se hace in-
comparable.

26. Porque a aquéllos cuyas mentes están en calma, y cuyas almas han encontrado la
armonía, les espera la paz de Dios como regalo. Una vez que han conocido su pro-
pia alma, ya están libres del deseo y la pasión.

27. El sabio que en silencio y en un lugar recogido y oscuro revierte su conciencia, ais-
lando sus sentidos del mundo exterior, y reposando su vista interior en medio de sus
cejas, deja que su aliento entre y salga de su cuerpo de un modo uniforme; calmán-
dose de este modo, pone en armonía su mente con su fuerza vital.

28. Apartando de sí el miedo, el deseo y la pasión, mantiene su alma en silencio, antes
de alcanzar la libertad final.

29. Él Me reconoce come el Gozador de las ofrendas y sacrificios. Como el Soberano
Señor de todos los mundos y el Amigo de todos los seres creados. Reconociéndome
así, él obtiene la paz.




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Nirvana es la última etapa del Yoga. Estado de liberación de todo apego, habiendo superado ya la
ilusoria dualidad: extinción de los deseos, estado de calma y serenidad. También se le llama Samadhi.




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