El Bhagavad Gita




35. Aunque tu trabajo sea humilde, realízalo sin sentir preferencia por otros más impor-
tantes. Morir cumpliendo nuestro deber es la vida, mientras que vivir envidiando el
de otros es la muerte.




ARJUNA:

36. ¡Oh, Krishna! ¿Qué misterioso poder empuja al hombre a actuar pecaminosamente,
incluso sin quererlo, como si no tuviese voluntad?




KRISHNA:

37. La ansiedad y la ira, que surgen de la pasión, son la fuente de maldad y el foco de
destrucción: reconócelas como enemigas del alma.

38. El deseo lo oscurece todo, al igual que el humo oscurece el fuego y el polvo impide
que el espejo refleje la imagen, al igual que el feto está cubierto por su envoltorio.

39. El deseo enturbia la sabiduría; es el eterno enemigo del sabio. Al igual que el fuego
toma infinitas formas, lo mismo hace el deseo; y aún así, no puede encontrar satis-
facción.

40. El deseo encuentra cobijo en los sentidos y la mente del hombre. Tras lo cual entur-
bia la sabiduría, produciendo así la ceguera del alma.

41. ¡Oh, Arjuna! Controla tus sentidos, eliminando tus deseos impuros; pues son los
destructores de la sabiduría y la visión espiritual.

42. Enorme se dice ser el poder de los sentidos. Pero aún más poderosa que los sentidos
es la mente. Y aún más poderosa que la mente es Buddhi, la razón. Pero aún más
grande que la razón es el Espíritu, que habita en todos los hombres y en todo lo que
existe.


yogui: quien realiza su trabajo desinteresadamente y sin apego.




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