El Bhagavad Gita




65. En esta paz mental, toda tristeza o sufrimiento desaparecen, pues esa paz es sabidu-
ría y en ella el corazón encuentra sosiego.

66. Un hombre sin disciplina, jamás obtendrá sabiduría, ni tampoco contemplación. Sin
contemplación no puede haber paz, y sin paz, ¿cómo puede haber gozo?

67. Pues cuando la mente vaga tras los placeres de los sentidos, la pasión perturba su
sabiduría, igual que el viento empuja un cascarón sobre las aguas.

68. El hombre que aparta sus sentidos de los placeres externos obtiene serena sabiduría.

69. Cuando es noche para los demás seres, el hombre disciplinado despierta a la Luz. Y
lo que es día para los demás seres, para el sabio que puede ver, es noche.

70. Al igual que todas las aguas fluyen hacia el océano, y no por eso el océano se des-
borda, el sabio, aunque le surjan deseos, permanece en unidad inquebrantable con
su paz interior.

71. El hombre que abandona el orgullo de la posesión, libre del sentimiento del "yo" y
de "lo mío", alcanza la paz suprema.

72. Este es, oh Arjuna, el hombre que descansa en Brahman. Al reconocerle desaparece
toda ilusión. Aunque esto ocurriese en el último momento de la vida de un hombre
sobre esta tierra, éste puede alcanzar el Nirvana Supremo: este hombre encontrará
paz en la unión con Dios.




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