El Bhagavad Gita




14. ¡Oh, Arjuna! El mundo de los sentidos nos produce sensaciones de frío y de calor,
de placer y de dolor. Todas estas sensaciones vienen y se van; son transitorias.
¡Elévate sobre ellas, alma vigorosa!

15. El hombre que no es afectado por los sentidos; ni por el placer ni por el dolor, éste
es merecedor de vida eterna.

16. Lo irreal nunca ha existido; lo Real nunca ha dejado de existir. Con certeza, esta
verdad sólo la han podido entender los auténticos buscadores de la verdad.

17. El Espíritu es indestructible e imperecedero; todo lo penetra. Nadie puede destruir
ese Ser Inmutable.

18. A pesar de que estos cuerpos tendrán un fin, habita en todos estos cuerpos, mas está
más allá del tiempo: el Espíritu es inmortal e infinito. Así pues, ¡participa en la lu-
cha, noble guerrero!

19. Tanto el que piensa que el alma mata, como el que cree que puede ser muerta, am-
bos son ignorantes. Ni puede matar ni puede ser muerta.

20. El Espíritu nunca nace y nunca muere: es eterno. Nunca ha nacido, está más allá del
tiempo; del que ha pasado y el que ha de venir. No muere cuando el cuerpo muere.

21. Cuando un hombre reconoce el Espíritu como no nacido, imperecedero, inmutable e
indestructible, ¿cómo podría este hombre matar o ser muerto?

22. Al igual que un hombre se quita un vestido viejo y se pone otro nuevo, el Espíritu
abandona su cuerpo mortal para tomar otro nuevo.

23. Ningún arma puede herir al Espíritu, ni el fuego puede quemarlo, ni el agua puede
mojarlo, ni el viento puede arrastrarlo.

24. Más allá del poder del fuego, de la espada, del agua y del viento, el Espíritu es eter-
no, inmutable, omnipresente, inamovible, y siempre uno.

25. El Espíritu está más allá del cambio y del pensamiento; los ojos mortales no pueden
verlo. Reconoce que el Espíritu es lo único que permanece y cesa de sollozar.




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