El Bhagavad Gita




5. Preferiría antes vivir de la mendicidad que alimentarme con comida real sabiendo a
sangre. No puedo matar a mis maestros, aunque ahora estén turbados por la codicia;
aún son mis sagrados maestros.

6. No sé cual de los dos bandos sería mejor que ganase. No sé si desearía vivir después
de ver muertos a los hijos de mi tío el rey Dhritarashtra.

7. En lo más profundo de mi alma, siento desolación. Mi mente no puede discernir cuál
es mi deber. Como tu discípulo, vengo a Ti en súplica, en Ti busco refugio; por favor,
sé la luz que aparte la oscuridad de mi confusión.

8. Ni el reino de este mundo entero, ni el reino de los dioses en el cielo, pueden apaci-
guar el fuego de la pena que quema mis entrañas.



SANJAYA:

9. Así habló Arjuna, completamente abatido, al ecuánime Krishna: "¡No lucharé!", dijo,
y quedó en silencio.

10. Krishna sonrió a Arjuna con ternura. Y allí, entre los dos ejércitos, la voz de Dios se
manifestó con estas palabras:



KRISHNA:

11. Te afliges por quienes no lo merecen, y tus palabras no son palabras de sabiduría.
Un sabio no siente lástima por los que viven, ni tampoco por los que mueren. La
vida y la muerte no son diferentes.

12. Siempre hemos existido: tanto yo, como tú, como esos reyes. Y existiremos por
siempre y para siempre.

13. Al igual que el alma experimenta la infancia, la juventud y la vejez, sin verse afecta-
da por las mutaciones de este cuerpo; así también tomará otro cuerpo después de la
muerte. En un sabio no cabe duda acerca de esto.




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