El Bhagavad Gita




22.De este modo podré ver a los guerreros Kurus tan deseosos de lucha, con quienes me
tengo que enfrentar ahora, al comienzo de esta batalla.

23.Así podré contemplar a aquéllos que aquí han venido preparados y ansiosos de lucha,
para combatir por los perversos deseos del hijo de Dhritarashtra.



SANJAYA:

24.Cuando Krishna escuchó las palabras de Arjuna, condujo su glorioso carro hasta co-
locarlo en medio de los dos ejércitos.

25. Y situándose enfrente de Bhishma, Drona y otros príncipes, habló así el Señor de los
hombres: contempla, Oh Arjuna, los ejércitos de los Kurus reunidos en el campo de
batalla.
26. Entonces Arjuna vio en ambos ejércitos a padres, hijos, abuelos, nietos, hermanos,
tíos, suegros, maestros y amigos.

27. Cuando Arjuna vio a sus seres queridos encarados unos a otros en líneas de comba-
te, se le inundó el corazón de tristeza, y con desaliento y pesar dijo estas palabras.



ARJUNA:

28. ¡Oh, Krishna! viendo a mis familiares preparados para la batalla, mis párpados des-
fallecen y se cierran; y mi boca se seca y queda amarga, temblores recorren mi
cuerpo y mi cabello se eriza con horror.

29. Mi arco Gandiva cae de mis manos, el pecho me arde, y mis músculos desfallecen
pudiendo apenas mantenerme en pie, pues mi mente vaga en todas las direcciones.
Presiento malos augurios.

30. ¡Oh, Krishna! ¿Por qué matar a mis propios familiares en el fragor de la batalla?

31. No veo ninguna gloria en ello. No tengo deseos de victoria.




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