El Bhagavad Gita




Gracia del Maestro ya desaparecido, se convertían en pura moral dogmática que les
decía lo que se debe hacer y lo que no, incapaz de hacerles transcender esa dualidad, ni
de elevar sus conciencias hasta unirlas con el Uno.
Y desgraciadamente, esto es todo lo que queda hoy en las llamadas religiones: Mi-
tología y Ceremonias. Si no está el Maestro que revele el Principio Universal que han
revelado todos los Maestros de la antigüedad y de donde han surgido todas las religio-
nes; están vacías y no cumplen su propósito.
En cualquiera de los casos, las escrituras no son suficiente para alcanzar la expe-
riencia directa de Dios, ni la iluminación, aunque sea la mejor de todas ellas.
En el mismo Gita dice Krishna:

"Aquél que de verdad desea conocer el Yoga va más allá de las palabras de
los libros."

Bhagavad Gita, 6-44

"Para un sabio dotado de Visión Espiritual, los Vedas tienen tanta utilidad
como un pozo que ha sido cubierto por una inundación."

Bhagavad Gita, 246

También Jesús decía:

"Las escrituras son letra muerta. ¿Por qué no venís a Mí que soy la Fuente
de la Vida?"

Y todos los Maestros han dicho lo mismo, aunque quizá con palabras diferentes:
sólo a través del Conocimiento interior de Dios que revela el Maestro Perfecto vivo, se
puede alcanzar la liberación, el Reino de los Cielos, la Morada de Brahman, el Nirva-
na, o como se le quiera llamar. En esta misma vida y sin necesidad de llegar a la
muerte física.
Las Escrituras tan sólo cumplen el papel de señales indicatorias. Todas apuntan a
un mismo punto: «busca al Maestro Perfecto vivo y entrégale tu vida cuando le en-
cuentres, pídele que te revele el Conocimiento de Dios y refúgiate en Su Gracia».
Éste es, en definitiva, el mensaje central del Gita, en torno al cual gira el diálogo
entre Krishna y Arjuna recogido en un poema, escrito en prosa poética de una dulzura




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