Julio Cortazar ¾ Bestiario


un peón a decir que no, vieras qué afligido estaba don Roberto y después Rema, lo alcanzó
a Nino y lo estuvo besando, y a mí me apretó tanto. Luis anduvo diciendo que la casa no
era para chicos, y Nino le preguntó quiénes eran los chicos y se rieron, hasta el Nene se
reía. Don Roberto es el capataz.
Si vinieras a buscarme te quedarías unos días y podrías estar con rema y alegrarla.
Yo creo que ella....
Pero decirle a su madre que rema lloraba de noche, que la había oído llorar pasando
por el corredor a pasos titubeantes, pararse en la puerta de Nino, seguir, bajar la escalera (se
estaría secando los ojos) y la voz de Luis, lejana : "¿Qué tenés Rema ? ¿No estás bien ?",
un silencio, toda la casa como una inmensa oreja, después de un murmullo y otra vez la voz
de Luis : "Es un miserable, un miserable...", casi como comprobando fríamente un hecho,
una filiación, tal vez un destino.

...está un poco enferma, le haría bien que vinieras y las acompañaras. Tengo que
mostrarte el herbario y unas piedras del arroyo que me trajeron los peones. Decile a Inés...

Era una noche como le gustaba a ella, con bichos, humedad, pan recalentado y flan
de sémola con pasas de corinto. Todo el tiempo ladraban los perros sobre las costa del
arroyo, un mamboretá enorme se plantó de un vuelo en el mantel y Nino fue a buscar una
lupa, lo taparon con un vaso ancho y lo hicieron rabiar para que mostrase los colores de las
alas.
-- Tirá ese bicho -- pidió rema--. Les tengo un asco.
-- Es un buen ejemplar -- admitió Luis--. Miren como sigue mi mano con los ojos.
El único insecto que gira la cabeza.
-- Qué maldita noche -- dijo el Nene detrás de su diario.
Isabel hubiera querido decapitar al mamboretá , darle un tijeretazo y ver qué pasaba.
-- Dejalo dentro del vaso -- pidió Nino--. Mañana lo podríamos meter en el
formicario y estudiarlo.
El calor subía, a las diez y media no se respiraba. Los chicos se quedaron con Rema
en el comedir de adentro, los hombres estaban en sus estudios. Nino fue el primero en decir
que tenía sueño.
-- Subí solo, yo voy después de verte. Arriba está todo bien. -- Y rema lo ceñía por
la cintura, con un gesto que a él le gustaba tanto.
--¿Nos contás un cuento, tía Rema ?
-- Otra noche.
Se quedaron solas, con el mamboretá que las miraba. Vino Luis a darles las buenas
noches, murmuró algo sobre la hora en que los chicos debían irse a la cama, Rema les
sonrió al besarlo.
-- Oso gruñón -- dijo, e Isabel inclinada sobre el vaso del mamboretá pensó que
nunca había visto a rema besando al Nene y a un mamboretá de un verde tan verde. Le
movía un poco el vaso y el mamboretá rabiaba. Rema se acercó para pedirle que fuera a
dormir.
-- Tirá ese bicho, es horrible..
-- Mañana, rema.
Le pidió que subiera a darle las buenas noches. El Nene tenía entornada la puerta de
su estudio y estaba paseándose en mangas de camisa, con el cuello suelto. Le silbó al pasar.
-- Me voy a dormir, Nene.


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